72 Cincuenta sombras más oscuras

cincuenta-sombras-2de E.L. James, 2011

[Scroll down for the English version.]

¡Ay, que barbaridad! Escúchenme bien chicas. Si un tipo se acosa, busca su número de seguro social, encuentra su cuenta bancaria, and compra la compañía para que usted trabaja para que pueda vigilarse, esto no es amor. Es un crimen y deben ir al policía. No deben comprometerse con él. Se merecen mejor que eso.

Desgraciadamente, E.L. James cree que no.

Pues, vámonos otra vez con la chica que todos quieren. Anastasia Steele puede ser la protagonista más pesada del mundo, pero no lo conocieras por los chicos que están detrás de ella. Ya sabemos que hay Christian, que sigue ordenando sus movimientos y comprando su mano de miles de dólares en un baile de máscaras. Hay José, su amigo de largo plazo que, por supuesto, está enamorado de ella porque las chicas y los chicos nunca pueden ser amigos reales (¡que tonteria de mierda!). Hay Ethan, el hermano de su compañero Kate, de quien Christian tiene suspiciones. Incluso hay Jack, el jefe de Ana que no tarda en revelar su verdadero ser – un baboso que amenaza sus empleadas que rechazan darle lo que quiere (claro que estamos hablando del sexo aquí). Pero la verdad es que, aunque se suponemos odiar a Jack, no es más peor que Christian.

Lo que es tan terrible es que se suponemos identificar con Ana. Ana, que está celosa de todas las ex-amantes de Christian (la mayoría de la gente va a tener exes, nena – aceptalo y sigue adelante). Ana, que no puede acordarse de tomar las píldoras y está muy sorprendida de que pudiera quedarse embarazada (esto es lo que se necesita mejor educación sexual). Ana, que no ve nada mal del hecho de que Christian sabe todos sus datos personales y puede monitorizar todos sus acciones. Ana, que a pesar de pedir a Christian que la trate como una de sus sumisas y no poder aguantarlo, pero no le dice nada. ¿Qué hay de la palabra segura? Ay, que ella la ha olvidado. Que porquería.

Pues, soy una mujer crecida y no puedo soportarlo. No entiendo como cualquiera pudiera creer que esto sería una fantasía para emular. ¿Lo del “cuarto rojo” lleno de juguetes y látigos y esposas y todo así? Bien. A cada uno lo suyo. Pero ¿lo del hombre amenazante, controlador, y manipulador? No es amor. Eso es abuso, simple y claro.

No sé si voy a escuchar el tercer libro. Lo que empezaba como una divertida manera de mejorar mi español ahora me da asco. Estoy curiosa de cómo termina todo, pero al mismo tiempo, no sé si puedo aguantar más. A diferencia de Ana, yo sé cuando debo decir no.

starstar whitestar whitestar whitestar white

*

What madness! Listen up ladies. If some dude stalks you, looks up your social security number, finds your bank account, and buys the company that you work for so that he can monitor you, this is not love. This is a crime and you should go to the police. You shouldn’t get engaged to him. You deserve better than that.

Unfortunately, E.L. James doesn’t think so.

Well, here we go again with the girl who everyone loves. Anastasia Steele may be the most boring protagonist in the world, but you wouldn’t know it from how many guys are after her. We already know Christian, who continues ordering her moves and buying her hand for thousands of dollars at a masquerade ball. There’s José, her long time friend who, of course, is in love with her because guys and girls can never just be friends (what fucking nonsense!). There’s Ethan, the brother of her friend Kate, of whom Christian has his suspicions. And there’s even Jack, Ana’s boss who wastes no time in revealing his real self – a pig who threatens his employees when they don’t give him what he wants (of course, we’re talking about sex here). But the truth is that, although we’re supposed to hate Jack, he isn’t any worse than Christian.

What’s really terrible is that we’re supposed to identify with Ana. Ana, who is jealous of all of Christian’s ex-lovers (most people are going to have exes, girl – accept it and move on). Ana, who can’t remember to take her pills and is very surprised to find out that she could have gotten pregnant (and this is why we need better sex education). Ana, who sees nothing wrong with the fact that Christian knows all of her personal data and can watch over all of her actions. Ana, who despite asking Christian to treat her like one his submissives can’t handle it, but doesn’t say anything to him. What of the safe word? Well, she forgot it. What rubbish.

Well, I’m a grown-ass woman and I can’t support this. I don’t understand how anyone could believe that this is a fantasy to emulate. That of the red room full of toys and whips and handcuffs? Fine. To each their own. But this of the threatening, controlling, and manipulating dude? That’s not love. That’s abuse, pure and simple.

I don’t know if I’m going to listen to the third book. What started as a fun way to improve my Spanish now grosses me out. I’m curious as to how this all ends, but at the same time, I don’t know if I can handle more. Unlike Ana, I know when to say no.

starstar whitestar whitestar whitestar white

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s